La semana
que pasó fue muy dura para todos los argentinos. Especialmente para las familias
y los amigos de las 51 personas que encontraron el final de sus vidas en la Terminal de Once. De
mucho se ha hablado en estos días. De por qué pasó lo que pasó, si se podía
haber evitado, qué falló, quién es el responsable, que fallaron los controles,
el Estado, TBA, Ménem, Cristina, Schiavi, Cirigliano, los subsidios, la corrupción,
renuncias… de todo. Se lloró, se gritó, se puteó, se quemó. Fueron días de
mucho dolor que necesariamente debía ser exteriorizado, y cada uno lo hizo a su
modo. Siempre necesitamos hacerlo, y la indignación que nos provocó este suceso
nos llevó a la máxima manifestación emocional.
El dolor y
la bronca llegó a su punto cúlmine de expresión cuando oficialmente pudo
confirmarse que ese cuerpo sin vida encontrado entre el tercer y cuarto vagón
del tren siniestrado, pertenecía a Lucas Menghini Rey, cariñosamente llamado
por quienes lo conocían: “El Chimu”. Luego vino la calma. Una calma aparente,
por dentro sigue el desconsuelo.
Hay que
aprovechar esta calma para disminuir tensiones y reflexionar. La calma durará
hasta el lunes, al menos, cuando llegada la hora señalada en la agenda presidencial
Cristina rompa el silencio. Un silencio demoledor que despierta críticas en
muchos, incertidumbres en otros, tal vez esperanza en algunos. Sí, ellos tienen
esperanza porque entienden que algo debe cambiar y ya. Los más desconfiados quizás
crean que todo seguirá igual, yo no lo sé. Tampoco sé qué dirá en su discurso a
orillas del río Paraná. Pero espero que hable, porque lo necesitamos. Lamentamos
mucho su silencio, cuando sucede algo de la magnitud de lo ocurrido, se
necesitan medidas. Y cuando hay que asumir responsabilidades, sea cual sea el costo
político, esperamos. Pero, también, porque cuando un pueblo sufre necesita del
consuelo de su líder.
Lamento
mucho lo ocurrido, sufro como todos los argentinos. Y deseo que lo acontecido
no haya sido en vano. Lamentablemente, a veces, los cambios importantes se
financian con sangre, algo a lo que nos habíamos acostumbrado desde hace
algunas décadas, y que en los últimos años dejamos de tener tan presente.
Ya lloramos,
gritamos, puteamos, quemamos… esperemos. Acompañemos a los familiares de las víctimas
respetando su dolor y nunca nos cansemos de pedir justicia. No olvidemos. Por
los 51 que dejaron su vida haciendo patria.
La canción
es de Lucas "Chimu" Menghini Rey y Los Chimeneas, interpretada
en el mismo tren que lo llevó a la eternidad.
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El
Pregonista
Me encanta leer a un chico tan joven con una cabeza tan linda. Avanti!
ResponderEliminarQue linda canción para estas tardes nubladas, Gracias por compartirla. De ahora en mas, siempre uno va a recordar los reclamos de justicia, cada vez que vea a un pibe que regala arte en un tren.
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